En medio de la espesa neblina y el alegre silbido del viento, la gura del Shamán o brujo de todos los gigantes se levanta airoso entre el suave aroma que emanan las plantas del cerro “La Liberata” y el anuncio de su benéca presencia como intermediario entre el mundo espiritual y la comunidad, con el único n de enmendar comportamientos inapropiados de sus habitantes, restaurando de esta forma la armonía entre el hombre, su mundo espiritual y el mundo físico.